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miércoles, 30 de julio de 2008

Quiero un Jelly!

Puedo decir que soy una persona curiosísima de la sexualidad humana. Pregunto, repregunto, saco mis conclusiones y vuelvo a preguntar. De cada pareja (sea ocasional o estable) siempre me he dedicado a compartir y aprender del otro, en lugar de demostrar o hacer… de esa manera cuando comienzo un acto sexual, nunca sé de lo que soy capaz de hacer y hasta donde puedo llegar.
Disfruto mucho del sexo mas allá de lo corporal, adoro ver como una mujer u hombre pierde su “ello” o su postura social y sucumbe a la tormenta de puro deseo. Se vuelve cruel, demandante, egoísta o sumiso. El sexo del poder y la humillación, el sexo de las situaciones prohibidas, el sexo sobre el objeto preciado y anhelado, el sexo por amor y el sexo simplemente por eso por el sexo en si mismo.
No voy a apelar a la poesía o explicaciones psicológicas, no soy ninguna de las dos cosas… Soy una chica de 29 años criada a la vieja escuela, que simplemente le gustan las relaciones sexuales… que sabe, conoce y añora nunca dejar de aprender.
Me considero una persona tranquila sin prejuicios y abierta a experiencias, pero el hecho de apelar a la espontaneidad me ha quitado ciertos gustos y fetiches…
Organizarse. Eso es algo que pocas veces he tenido en cuenta. Las pocas perversiones que conozco me las he tropezado por la vida en el camino hacia otro lugar.
Puedo hablar de lencería, puedo sondear o adivinar fetiches en otras personas. Aún, sin compartir gustos o estrategias nunca me he sorprendido por las ideas de otros individuos. Profeso esta frase que no me pertenece, que deja en claro que si dos (o mas) personas están de acuerdo, está absolutamente permitido: “En el sexo… nadie es normal”.
Muy bien, ahora yo me pregunto: porque entonces me cuesta tanto cruzar la avenida de mi barrio, ingresar a la galería, buscar el local 7 y con mi mejor sonrisa preguntar: “cuanto cuesta el vibrador Jelly que esta ahí?”… “ahá... en el color celeste… o es turquesa... ¿que significa Cliterific?... si… bueno… lo llevo”.
29 años de edad, 10 años sexualmente activa, 3 años de pareja estable, 2 zanahorias, 1 banana y me da vergüenza comprar un vibrador Jelly!
A los 19 años compraba cajas de 12 preservativos sin pudor juvenil y les decía a mis parteners los puntos claves que conocía de mi misma. ¿Por que de repente tanto recato? “si, señor vendedor… yo quisiera que el tamaño del jelly no sea muy grande porque lo pienso usar cuando estoy sola y también cuando estoy acompañada… ¿comprende? Como para que el jelly no se sienta solo… ¿me explico? Por que lo que quiero es dejar de ser tan espontánea… vió?”
Si! La bendición de internet… estoy en una página de esas… Reuniones Tupper sex?! Mmm Ahora solo tengo que conseguir las amigas.